LA REVOLUCIÓN NO SERÁ TELEVISADA

NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES PARA UNA NUEVA SOCIEDAD  
 
“No podrás quedarte en casa hermano, porque la revolución  no será televisada: la revolución será en vivo” 
(Gill Scott Heron, The Revolution will not be Televised, 1974)
La fragmentación del tejido urbano, es la esencia de la experiencia marcada por los procesos globales de información que influyen de manera directa en la transformación del territorio actual.
La información, anteriormente experimentada de manera directa en la realidad, es ahora , en su gran mayoría, a partir del filtro de las grande empresas de comunicación, quien la estructura y la preparan para ser consumida desde nuestros hogares o lugares de trabajo.
Como señala Gustavo Lins Riveiro en el artículo El espacio_Público_Virtual 1, el Flâneur  de Baudelaire se ha convertido en el “corredor de velocidad” de Paul Virilio. Es decir, que la experimentación del espacio público en la actualidad esta marcada por la constante, velocidad/simultaneidad, donde la movilidad se ha convertido en la actividad diaria caracterizada por una sensación de intentar comprender el tiempo y el espacio donde habitamos.
La Ciudad Informacional2, es  término Manuel Castell y que va asociado a este tipo de ciudad desfgragmentada.  Podemos hablar entonces de una ciudad “geográfica” donde los avances técnicos de los medios de comunicación y otros instrumentos de realidad artificial inmediata, han quebrado la materia física aglutinante de una ciudad que no es más un lugar físico en el territorio. Estamos hablando de aquella ciudad de los flujos de información configurada por los mecanismos inmediatos de comunicación a nivel global.
La nueva ciudad ocupa un enorme y extenso espacio conceptual. Un espacio que ya no es más el espacio localizado, sino el espacio intermedio. Este espacio que da forma a los mecanismos que la generan, como afirmaría Michael Sorkin3 en el texto “Bienvenidos a Ciburbia” plantea la disolución de las formas urbanísticas tradicionales eliminando las jerarquías localizadas en los espacios físicos, generando un sistema rizomático de relación entre Cyberambientes . Una nueva ciudad que amenaza con una uniformidad inimaginable, basada en patrón de una ciudadanía de consumo.
Estos espacios representan, la corrosión del modelo democrático en el que supuestamente vivimos y reproducen la intolerancia asociadas a las grandes desigualdades sociales que dan lugar a la “nuevas morfologías urbanas del miedo”4.
La perdida del espacio público, nos ofrece la única posibilidad de buscar un territorio personal e intimo, diferenciado que aquel que le fue arrebatado. El aislamiento y el creciente aumento del individualismo, llevan al ciudadano a crear espacios de vida privativos, y por lo tanto carencias a nivel de acción en la vida pública.
En la actualidad la experiencia de la realidad está vivida a través de una agencia o medio. El consumo de imágenes es nuestra experimentación más directa del concepto de verdad o realidad.
Paloma Blanco citaba a Levis Strauss en su texto Paricipa, representa y da esplendor5 para las jornadas de debate Indesitat 01/02, la cual  que Strauss afirma que “…vivimos en una época en la que la información, bajo forma de palabras e imágenes, está siendo transmitida en grandes cantidades y cada vez a mayor velocidad… los seres humanos no pueden actuar sobre la base de la información transmitida de este modo, solamente pueden intentar recuperarla, seleccionarla y procesarla”. 5
Y en ese sentido, el poder ciudadano de representación, se ha desvanecido, dentro de lo que podríamos llamar como el espacio público mediático.
Este espacio público mediático, constituye un nuevo espacio público y una nueva esfera de opinión, que al igual que el espacio físico de las ciudades, esta sufriendo los mismos procesos de privatización, especulación y falta de representación.
El escenario de los medios de comunicación de masas es una de las principales herramientas dominantes y más efectivas como aparato propagandístico, que las estructuras dominantes  manipulan a la perfección.
Bien sabemos que estas tecnologías aplicadas al modelo de movilidad contemporáneo llevan unas condiciones intrínsecas que son las de afianzar el modelo económico imperante y ejercer de herramienta de poder a escala global. Por lo que, en la actualidad podemos hablar de un arma de doble filo desde el cual observamos que a mayor movilidad, mayor es el poder de control de estas tecnologías y mayor es la perdida de representación del ciudadano dentro de la esfera social mediática creada por los medios de información.
En este sentido, desde los años 70 han venido desarrollándose todo tipo de modelos de comunicación alternativos, llamados de contra-información. En  se reclamaba la falta de representación ciudadana y la escasa participación de las comunidades en los procesos de elaboración de la información. Es decir, el reclamo de un modelo de comunicación contextual.
Estos posicionamientos antagónicos dentro de la esfera pública mediática son pensados como medio alternativo donde expresar los deseos, reclamaciones y demandas de las minorías políticas y con la intención de crear modelos de pronunciación hacia determinadas problemáticas aisladas e intentar representaciones .
Estos artistas y colectivos, buscan exactamente esto, la importancia de volver a “lo real” elaborando tácticas de oposición a las estrategias del poder dominante, con el interés de recuperar el derecho a  la comunicación que supone a la vez tener acceso al espacio público.
Así, vemos como estos programas configuran otros esquemas de relacionarse con los medios de información y con la esfera pública mediática, incrustando mensajes en esta esfera, que como sabemos tiene un poder reversible, y criticando la precisión y fidelidad de los discursos emitidos por los medios de comunicación de masas controlados por la estructura del poder.
Desde este activismo vemos reflejada la preocupación que anteriormente observábamos en los modelos de participación ciudadana y los trabajos realizados junto con determinadas comunidades: la preocupación por el espectador y las cualidades interactivas del mismo.
Los usos sociales de las redes de comunicación es una actividad que nace con la aparición del Cine portátil y el portapak, a finales de los años 60. La  “comunicación social audiovisual” no es sino, el reflejo de los nuevos impulsos herederos del 68 y el reflejo de que otro modos de hacer son posibles.
David Cort shooting ‘Mayday Realtime,’ photo courtesy the Videofreex
En la actualidad, podemos hablar de estas prácticas como modelos de comunicación contextual que surgen de la urgencia de vivir el proceso de representación ciudadana desde un plano más cercano.
Así pues y del mismo modo que la urgencia llama a la acción.
Abajo la TV! es un proyecto de televisión itinerante en barrios, donde para cada evento se monta un dispositivo portátil de televisión que ocupa un lugar estratégico dentro de la estructura vecinal.
Su principal objetivo es el de transmitir  historias, narraciones, vivencias y experiencias de vidas en proyectos de trabajos cooperativos, solidarios, productivos y comunitarios alternativos frente a la actual situación de desocupación, precariedad y de formas socialmente reconocidas como “el trabajo”. Además de mostrar las diferentes actividades creativas que desde los centros vecinales de la ciudad se llevan a cabo, organizado por asociaciones y cooperativas.

Dentro del contexto europeo, podemos  recurrir al ejemplo surgido en Italia a principios del 2002, y que popularmente fue conocido como el fenómeno “TeleStreet”. El movimiento TeleStreet surge dentro de un pequeño canal alternativo de la ciudad de Bolonia, Orfeo TV. Que plantea la posibilidad de motar un estudio de televisión de carácter efímero en el espacio público de la ciudad.
Con un pequeño material de video digital y un dispositivo de televisión mediante el cual irrumpir en el cono de emisión de cualquier canal televisivo, la experiencia de TeleStreet es crear un modelo ce comunicación horizontal donde el espectador, no sólo puede ver la televisión desde un posicionamiento pasivo, sino que también puede hacer televisión.
Así pues, ya no se trata únicamente de seguir el modelo de televisión alternativa propuesto por los ejemplos comentados anteriormente, sino que con la experiencia TeleStreet la critica al sistema de comunicación mediático se vuelve acción directa literalmente. Y los procesos de imbricación con la comunidad y la participación e, en est caso de manera más directa y sobre todo instantánea.
Se platea la urgencia de no esperar a ser definidos, sino a definirnos nosotros mismos, a romper esa brecha tecnológica que nos separa de la técnica y de los procesos de información que consumimos día a día y por lo tanto acabar con la jerarquía del objeto representado y el consumidor.
Lo más importante, es que ahora cualquiera puede ser emisor.
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1 http://www.edicionessimbioticas.info/article.php3?id_article=342 Fecha de consulta: 5/12/06
2 CASTELL. M. La ciudad Informacional. Tecnologías de la información, reestructuración económica  y el proceso urbano regional. Ed. Alianza. 1989.
3 SORKIN, M. “Bienvenidos a Ciburbia. El Tráfico enla Democracia”. Rev. Quaderns  n. 231. Barcelona, 2001. p. 16-25
4 http://www.edicionessimbioticas.info/article.php3?id_article=342
5 BLANCO, Paloma. “Participa, representa y da esplendor” en IDENSITAT CLF_01/02. Proyectos de intervención c4ítica e interacción social en el espacio público. Ed. Injuve, Servicio de Cultura. 2003 p. 178.